30 de marzo - 1 de abril de 2009
San Marco de la Laguna es un tranquilo y místico pueblo a orillas de un lago rodeado de volcanes y vegetación. Es una lástima que los días estaban algo nublados y no pude tomar buenas fotos, pero al menos, se respiraba un aire relajado como en ningún otro sitio. De hecho era tan tranquilo que ni siquiera apetecía salir del Hostal: con hermosas vistas del volcán y a orilla del lago... allí conocí a Fabrizio y Gilda que, por cierto, vivían en Menorca y van en verano siempre que pueden en busca de trabajo. Pero quizás la búsqueda de la energía... no sea mi mayor objetivo en este momento, porque al día siguiente tenía claro que debía marchar hacia San Pedro de la Laguna. Resultó ser un lugar donde me encontré más cómoda, algo mayor, con más ofertas de restaurantes y con unas vistas al lago desde mi habitación que podía pasar horas ahí, escuchando el motor de las lanchas
y el canto de los pajaros. Estuve a punto de quedarme un día más, sin nada qué hacer pero disfrutando de esas impresionantes vistas.... pero finalmente pensé que a la tarde ya no podría más de tanto lago así que volví a tomar la bolsa y marchar hacia Quetzaltenango (Xela para los Guatemaltecos). Pero tan pronto llegué allí con el chiqui-bus (una aventura por sí misma) supe que no me iba a gustar la ciudad, por lo que volví a tomar sucesivos buses hasta llegar a la frontera. Llegaba a Tapachula a las 16:00 horas donde volvería a tomar un nuevo bus (esta vez de primera clase) con dirección a Oaxaca, donde estoy ahora (en realidad, tenía ganas de volver a México).
San Marco de la Laguna es un tranquilo y místico pueblo a orillas de un lago rodeado de volcanes y vegetación. Es una lástima que los días estaban algo nublados y no pude tomar buenas fotos, pero al menos, se respiraba un aire relajado como en ningún otro sitio. De hecho era tan tranquilo que ni siquiera apetecía salir del Hostal: con hermosas vistas del volcán y a orilla del lago... allí conocí a Fabrizio y Gilda que, por cierto, vivían en Menorca y van en verano siempre que pueden en busca de trabajo. Pero quizás la búsqueda de la energía... no sea mi mayor objetivo en este momento, porque al día siguiente tenía claro que debía marchar hacia San Pedro de la Laguna. Resultó ser un lugar donde me encontré más cómoda, algo mayor, con más ofertas de restaurantes y con unas vistas al lago desde mi habitación que podía pasar horas ahí, escuchando el motor de las lanchas
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