1 - 6 de julio de 2009
Desde la llegada a Sydney supe que este era otro pais donde no me importaria pasar una temporada, pero a medida que pasa el tiempo y voy conociendo mas sitios, me doy cuenta de lo bien que se vive en casa.
Estuvimos varios dias alojados en el Marriot Circular Quay, en pleno centro de Sydney donde pudimos disfrutar al maximo de la experiencia de un buen hotel y de una hermosa ciudad. Pasear por "The Rocks", cruzar a pie el "Sydney Harbour Bridge" y ver el impresionante edificio de "Sydney Opera House" eran algunas de las muchas cosas que te permiten disfrutar de la ciudad, pero sin duda, el mayor atractivo es la gente que la habita y el ambiente que se respira.
Al tercer dia tomamos un Ferry con rumo a Manlyn para disfrutar de una relajada estancia de sol y relax en nuestro frio apartamento. Al final, estuvimos mas tiempo de lo inicialmente estimado (mientras decidiamos hacia donde ir durante esas 3 semanas), pero es que era tan agradable el "walking tour" por la costa... mientras los surfistas intentaban tomar las olas mas grandes.
7 - 9 de julio de 2009
Y finalmente, decidimos tomar rumbo hacia el norte, pero no sin antes pasar por las Blue Mountains. Nos alojamos en el pueblo de Katoomba (donde por la noche, tomamos unas copas en el bar, pero poco actividad habia en la zona) para al dia siguiente pasar todo un dia de trekking, 5 horas de caminata incluyendo "The Giant Stairs" con 900 peldanyos de subida a las "Three Sisters". Fue tan hermoso llegar, finalmente, al coche! El resto de ciudades hasta nuestra llegada a Wellington no eran nada en especial, ni siquiera Wellington lo era, pero debiamos pasar la noche en algun sitio y aprovechando que estabamos en una zona de cuevas y minas, decidimos dormir en el coche delante de la entrada a "Wellington Caves & Phosphate Mine". A pesar de llevar algunas visitas a Cuevas, lo cierto es que me sorprendio gratamente ver la majestuosa estalagmita de 15 metros de alto.
Pero el mejor dia de todos fue en Lightening Ridge donde visitamos una mina de Opal, donde te permitian rebuscar entre los restos de piedras para encontrar algunos restos de ese preciado material. Nuestro primer hallazgo fue una grata sorpresa y, aunque lo encontrado no tiene gran valor (solo las que poseen color),fue un grato souvenir para llevarnos de recuerdo. En el pueblo visitamos un sinfin de tiendas en busca de conocimiento y especimenes extranyos... y, finalmente, la Galeria de Arte, que puso un punto de humor que acabo de completar el dia (lastima que no dejaran tomar fotografias).
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