23/9/09

TANZANIA

21 de septiembre de 2009

Han pasado varios dias desde la ultima vez que escribi en el blog, y no por falta de historias, sino, al contrario, por pasar momentos tan estupendos que hacian que los dias parecieran segundos.
Desde el primer momento que divise Zanzibar desde el ferry senti que pertenecia a este lugar y, poco despues de pasear por sus estrechas calles, con esas hermosas puertas grabadas, me preguntaron si hacia mucho tiempo que vivia alli. Una nueva senyal que me demostraba que el sentimiento era mutuo. Este era un lugar donde me sentia bien y donde no me importaria pasar mas tiempo en el. Al dia siguiente, el grupo marchaba hacia 'Prisioner Island' para ver las tortugas gigantes, pero you queria seguir disfrutando de la ciudad, de su gente, sus calles, las tiendas.... No puedo imaginar mejor manera de pasar la manyana que ver, sentada en la tienda, los hermoso oleos que tenia alrededor... Finalmente, tras dura negociacion, me lleve 5 oleos por 150.000 shelines, es decir, 110$. Estuve hablando largo rato con el duenyo, quien me explico un sinfin de cosas sobre los cuadros, el autor, a quien no pude conocer, e historias de su cultura. Al poco rato volvi a las estrechas callejuelas para seguir sacando fotos de los portales y de sus calles.
Marchar por la tarde de la ciudad me supuso una gran tristeza, pero aun no sabia lo que me deperaba el futuro. Al principio me decepciono un poco la llegada a Lwingui, al comprobar que era, principalmente, un lugar tranquilo con un bonito verde mar y muy adecuado para parejas. Pero entonces, al girarme, vi mi primer Masai: con esas coloridas prendas y joyeria que hacian que parecieran principes. Fue un dia de asombro y curiosidad por esa gente que tan diferente vestian... Evonne y yo estabamos encandiladas con su presencia, la elegancia de sus movimientos, la belleza de sus rostros... estuvimos todo el dia en la playa hablando con ellos y disfrutando de su presencia. Por la tarde, decidimos preguntar por las danzas, pero no teniamos suerte, marchabamos antes del espectaculo... sin embargo, nos invitaron a ir por la noche a bailar con ellos. Alli fue donde conoci a Moringue, quien aunque no sabia escribir o leer, se defendia bastante bien con el italiano al haber trabajado como guardia de seguridad en un hotel. Su padre, jefe de la tribu, le habia dado 2 vacas para que se casara e iniciara una vida en el pueblo (cerca de Arusha), pero el vendio las vacas y compro la tienda donde vendia objetos Masais. Al anyo, con el dinero ganado, devolvio las vacas a su padre y siguio con el negocio. Era increible escuchar su historia, sus costumbres,.... como recuerdo nos hicimos una foto con su joyeria y quedamos en vernos mas tarde. No podia esperar a saber mas cosas sobre su vida y costumbres, me parecia tan inverosimil... pero el bar no estaba tan cerca como pensabamos y aunque Evonne y yo estabamos decididas a llegar al destino, perdimos al resto del grupo por el camino. Pero finalmente, tras horas de caminar por la playa, aprovechando la marea baja, llegamos al lugar. Y poco despues alli estaban: Simon, Luca y Moringue, bailando con nosotras... pero nuestros estilos de baile eran muy diferentes y aunque Moringue intento ensenyarme algunos pasos, era poco menos que imposible seguir su ritmo. Despues de tanto tiempo sin bailar, estaba agotada por el esfuerzo. El no paraba de hablar y yo, aunque intentaba entender al maximo, era dificil seguir toda la conversacion en italiano. Pero siempre recordare, tras varios intentos por entender sus palabras, el piropo tan dulce con el que me obsequio: "eres tan hermosa como la leche de vaca". Me parecio el halago mas bonito y tierno del mundo, con tanta inocencia...
Cuando decidimos volver la mar volvia a estar alta y, el camino de vuelta lo tuvimos que hacer atravesando la zona rocosa. Simon sabia el camino y teniamos la ayuda de las linternas para guiarnos. Fue un interesante regreso en el que las hormigas casi nos devoran....

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