12/11/08

PENÍNSULA VALDÉS

12 de noviembre de 2008

Ahora hacía días que no dedicaba tiempo a escribir una líneas, pero desde nuestra salida de Calafate el 9 de noviembre, nos ha sido prácticamente imposible encontrar un locutorio en condiciones. El 9 de noviembre a las 15:40 agarramos un avión de LADE (como ya sabéis por acá no se pueden coger las cosas por el sentido sexual de la palabra, ¡extraño, eh!) con destino a Trelew desde donde subimos a un colectivo (autobús) con destino a Puerto Madryn para pasar la noche, ya que hasta el día siguiente no salía uno hacia Puerto Pirámides, en la Península Valdés.

Puerto Madryn es un lugar turístico con mucha oferta hotelera pero rematademente feo, a pesar de ser costero. Es una especie de Benidorm ó Torredembarra (espero no ofender a nadie) pero con construcciones bajas. La ventaja principal es que al haber tanta oferta los precios son económicos. Estuvimos alojados en el Hotel Yanco que, aún hoy me estoy preguntando qué tipo de sitio era: parecía estar lleno de estudiantes uniformados, cosa que no se acababa de entender. Lo cierto es que dormimos en una habitación sencilla pero muy cómoda, sin ruidos al dar a mar y con camas muy cómodas. Bueno, en realidad, fui yo la que dormí bien ya que mamá estaba preocupada por recuperar la mochila que habíamos olvidado en el autobús de llegada con sus gafas graduadas dentro y la cámara de fotos. ¡Pero tranquila Leti que finalmente la recuperamos!

Al día siguiente por la mañana nos fuímos hacia Puerto Pirámides. Es un lugar encantador, tranquilo y nos hizo un tiempo estupendo. Encontré unas lindas cabañitas muy cerca de la playa donde se estaba de muerte. Pero lo mejor de la zona, la observación de ballenas (Maria, me acordé de tí). ¡Fue impresionante verlas de tan cerca (esperad a ver las fotos)! De hecho, ya que nos quedamos dos días, decidimos hacer la excursión dos veces; una, con Peke Sosa en Zodiac (la mejor alternativa sin dudarlo) y, otra, en catamarán (bien, si no viviste la otra experiencia). La ventaja de esta última es que al estar más elevado podías ver la cantidad de ballenas que teníamos alrededor. ¡No sabía hacia donde tirar la foto!

Ayer lunes volvimos hacia Trelew para subirnos esta noche a un coche semi-cama con destino a Esquel (en la cordillera de los Andes). Lo cierto es que lo mejor de Trelew, claramente, es el museo Paleontológico y el Restaurante El Viejo Molino (antiguo molino de harina rehabilitado donde se come estupendamente). Sin embargo, por mucha solera que tenga el Hotel Touring Club y, por muchos personajes célebres que hayan pasado por este caserón, deberían realizar, al menos, una pequeña reforma de sus habitaciones (en este caso Lonely Planet y yo no coincidimos). ¡La ventaja es que se puede pagar con VISA!

1 comentario:

Mondarina dijo...

Hola Cristina: Después de leer todo sobre tus primeras experiencias de viaje en el Blog, tanto a Gonzalo como a mi que lo hemos acabado de leer "se nos hace la boca agua" solo de pensar lo maravilloso que es el viajar por esos lugares y esto solo es el principio, maravillosa idea la tuya, desde Málaga te damos mucho ánimo para seguir y seguir con tus singladuras. Besos para ti y tu madre de todos nosotros.