25/11/08

CHILOÉ (CHILE)


24 de noviembre de 2008

Primero confesar que nunca hubiera imaginado mejor "guinda" en Bariloche como la noche del sábado con la cena de Pizza (cocinada por Alex y Phillip, dos franceses). Volví a preparar sangria pero, esta vez, para 10 personas. A las 3 de la mañana nos fuimos a bailar (Phillip, Alex, Florence y Polly) hasta las 6:30 (tuve que volver corriendo al hostal a recoger las cosas para marchar hacia el autobús que iniciaría mi trayecto por el Cruce de los Lagos). ¡Gracias chicos por esa gran despedida juntos!

Lo cierto es que me hubiera gustado ver más del viaje, pero el sueño me impedía mantenir los ojos abiertos más de media hora seguida (el justo para ir cambiando de bus-ferry-bus-ferry-bus-ferry-bus hasta llegar a Puerto Montt (en Chile). ¡Creo que hasta llegué a roncar! (el comentario del compañero de autobús me lo hizo sospechar - ¡Has dormido todo el viaje! - en un tono no muy afable). La decepción fue enorme al llegar a Puerto Montt, después de los bonitos paisajes y pueblos que habíamos visitado, resultaba que iba a estar en la ciudad más fea del mundo. Pero como no tenía ganas de desanirme aproveché para ir a la Terminal de buses a buscar un billete que me llevara a cualquier otro sitio, decidíendome por la isla Chiloé. Muy bien no sé que es lo que me llamó la atención del nombre, pero me alegro tanto de estar aquí. Esto es maravilloso y aquí si que se come buen pescado -mamá, nos equivocamos de país - y marisco (el marisco no me importa tanto porque no me entusiasma).

¡Es una isla preciosa! Pasaré dos noches en Castro en el Hospedaje Mirador (una casita encantadora con unas empinadas escaleras y con vistas al puerto) por el módico precio de 14.000 pesos (eh!, tranquilos son pesos chilenos, es decir, al cambio, unos 16 euros/noche pero porque sólo quedaba habitación doble, mañana me cambiaré a una individual pero esta noche aprovecharé y me iré pronto a la cama para disfrutarla al máximo -bueno, mejor dicho, casi al máximo-).


Creo que tendré que correr un poco en el último tramo de mi viaje, porque me he decidido a quedarme unos días en este pueblo encantador. Mañana empezaré las excursiones por el Parque e islas de alrededores y, si puedo, llegaré al Puerto de los Cisnes al sur de Chile (al inicio de los fiordos) en el Navimag (barco transportador que llega hasta Punta Arenas). ¡Ya os contaré!

25 de noviembre de 2008

El Parque Nacional de Chilohé es impresionante. Me adentré en el sendero El Tepual -Tepu: una especie de eucaliptus - que me hizo recordar mi viaje a Escocia. En cualquier momento podría salir un pequeño duende saltando de una rama en ese frondoso y húmedo bosque. No me extraña que aquí crean en mitología y cuentos de hadas. Yo también me sentí como un hada del bosque en esos momentos, bueno, mejor dicho, como una bruja (¿verdad Marta, para qué engañarnos? ¡Ja!), no sé porqué será, pero acá tienen más brujas y gnomos repugnantes que dulces y hermosas hadas.



Y después.... un agradable paseo por la playa: un manto de flores amarillas

abría el camino en cada paso, los caballos pastaban en el camino, las vacas me miraban curiosas... y, tras las Dunas de Cucao, el impresionante Pacífico me estaba esperando. Su fuerte oleada, la dimensidad del mar, ... ¡sentía que el mundo era mío!

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