17 de noviembre de 2008
Hace aproximadamente 2 horas que he llevado a mamá al aeropuerto. Desde nuestra llegada a Esquel (entorno montañoso pero el centro es sencillo), a las 6:10 de la mañana del jueves, han pasado muchas cosas. El viaje en semi-cama, fue una pequeña paliza. Al llegar y tras dejar el equipaje en consigna (que no abrieron hasta las 7:20 horas) nos fuimos a buscar alojamiento. En la Hosteria (Los Tulipanes: el mejor desayuno hasta el momento) nos ofrecieron un apartamiento por 150 pesos/noche. Fue muy bien porque así, mientras yo iba a investigar actividades a realizar y recorrer el centro de Esquel, mamá intentaba recuperarse de la galopandia que había 'pillado' en el colectivo. Compramos fruta, huevos y espaguettis en el supermercado y mamá preparó una deliciosa comida y cena. En información me aconsejaron que alquilara un coche ya que, al no ser tan turístico como otras zonas, las comunicaciones eran muy malas y, así lo hicimos. El viernes por la mañana nos fuimos con "La Trochita" (tren de vía estrecha que ya no realiza viajes de pasajeros, sino únicamente uno turístico a Nahuel Pan (reserva de mapuches donde tienen un sinfín de minerales y donde nos volvimos "locas" comprando)). A la tarde, que ya teníamos el coche, nos fuimos hasta Trevelin donde visitamos el Museo Regional Molino Viejo y una preciosa cascada próxima a la frontera con Chile. A la vuelta y, teniendo en cuenta que mamá ya estaba mejor nos fuimos a cenar y darnos un homenaje (en Hostería Cumbres Blancas. ¡Delicioso!) ya que al día siguiente marchábamos hacia El Bolsón pasando por el Parque de Los Alerces. Me supo muy mal marchar sin poder despedirme de Iván (el hijo de la hostería que nos cuidaba deliciosamente. Aprovecharé luego para enviarle un mail de agradecimiento).
El Parque de los Alerces es una maravilla de parque. El único que no hay que pagar y que tiene unos paisajes y vistas impresionantes. De hecho, hemos decidido que se lleva nuestra estrella de oro. El viaje en nuestro Suzuki Fun (lo de 'Fun' era irónico porque sin dirección asistida, una ventanilla rota y con velocidad máxima de 80 km/hora... ya me diréis lo divertido que fue), con camino de ripio, se hizo eterno; sin embargo, las vistas y las paradas que hicimos , sirvió para disfrutar plenamente de la naturaleza. Llegamos al Bolsón a las 19:30 horas del sábado donde buscamos alojamiento para dormir (Hostería Luz de Luna: 80 pesos/noche. Simplemente correcto). El pueblo era normal, pero después de conducir por esos caminos de tierra durante todo el día nos pareció precioso. Al día siguiente volvimos a montarnos para conducir hasta Bariloche donde hemos estado hasta hoy.
17/11/08
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario