En un principio, aunque la llegada a la Isla de Pascua vino acompañada de su correspondiente collar de flores, no me pareció tan espectacular como yo esperaba. Sin embargo, a medida que iban pasando las horas y los días mi impresión fue cambiando, hasta enamorarme perdidamente de la isla. Es cierto que, aunque la historia pueda no ser tan misteriosa como parece, los moais si lo son. Tienen algo, que uno no sabe muy bien qué és, que no puedes dejar de mirarlos y hacer fotos. ¡Imaginaos, tengo 250 fotos sólo de una isla de 24 km de largo por 12 de ancho aprox.!
Pero lo mejor de todo fue la gente que conocí en la isla. Desde la llegada en avión con LAN todo fue redondo. Compartí habitación con Minjeong y Nienke desde el primer día pero nuestra relación fue por s
eparado; es decir, los primeros 3 días visité la isla con Minjeong (de Corea) y los últimos 2 con Nienke (Holanda). Seguro que no hace falta decir quién es quién, ¿verdad?
Pero no sólo ellas eran encantadoras sino todo el mundo en la isla estaban dispuestos a conocer a gente y a pasarlo bien. El único problema es que los hombres estaban algo desesperados. Yo creo que tenían una especie de competición entre ellos y que al final de la semana miraban quién había conseguido hablar con más mujeres, porque eso era lo único que conseguían (máximo entre 5 - 10 minutos) ó al menos en mi caso, y eso que tenían el pelo largo y moreno, como a mi me gustan, pero desde luego, no, su forma de actuar.
Fue un acierto contratar la excursión del día completo que te llevaba a visitar los restos más impresionantes y lejanos de la isla: la cantera donde se creaban los moais, distintos ahu donde yacían echados los moais (a causa de las guerras nativas), las explicaciones de la historia, 15 moais rehabilitados con estupendas vistas al mar, la playa Anakena con arena blanca, ... ¡Precioso!
A partir de ese momento, el resto de visitas ya fue por libre. Al ya conocer la historia y el significado, el resto de los días consistían en combinar visitas con playa y relax y, por supuesto, espectáculo. Lo cierto es que 5 días son los adecuados para poder visitar esta isla en su plenitud y con tranquilidad. ¡Impresionante, eh!
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