29/3/09

ANTIGUA (GUATEMALA)

28 - 29 de marzo de 2009

Llegué a Antigua ya entrada la tarde y con un cansancio terrible después de pasar todo el día de viaje. Desde la salida de Livington por barco hacia Puerto Barrios hasta la llegada a la ciudad de Guatemala por bus y con conexión a Antigua estuve más dormida que despierta (que, por cierto, aprovechó un Guatemalteco de no más de 19 años para masajearme la pierna. ¡Impresionante! Me desperté de golpe y sin saber qué hacer -tampoco quería sacar el tema de madre - pero, por supuesto, ya no me atreví a volver a conciliar el sueño así que no tuve más remedio que tragarme la película Mamma mía que ponían en el video). Y como estoy algo cansada he decidido pasar otro día más aquí para ver la procesión de Semana Santa antes de dirigirme hacia el lago Atitlán. Dentro de un rato iré a visitar el centro y vivir el emotivo ambiente que vive la ciudad.

Está claro que estas celebraciones no son para mí: gente por todas partes y horas de espera, para finalmente no ver nada, no es lo que yo considero más motivante. Bueno, ya está visto (ó no visto, no sabría decir), ahora sólo quedar pasear un rato e irse a dormir para mañana a primera hora marchar hacia San Marco de la Laguna.

"EYACULACIONES MENTALES"

En este apartado no voy a hablar de hermosos paisajes ó de gente que he conocido, sino que voy a intentar describir mis sentimientos.

24 de marzo de 2009

Ayer, al despertarme con el ladrido de los perros no pude volver a conciliar el sueño y, pensando en lo afortunada que era con mi vida actual, vino a mi mente la imagen de mi abuela (que murió el verano pasado). No sé si fue por desear haber podido expresarle estos sentimientos ó porque fue alguien que nunca supo disfrutar de su vida..., pero espero que sea cierto que hallá donde esté pueda verme y saber como me siento. Es triste ver que la gente a la que quieres, no es capaz de encontrar felicidad pero, en realidad, no hay grandes fórmulas.

Sé que tras este viaje, la persona que salió de Barcelona un 26 de octubre de 2008 con rumbo a Buenos Aires ya no volverá. Viajar está siendo una hermosa experiencia que me hace sentir viva y llena (en el más amplio sentido de la palabra). Montse, siempre recordaré con cariño esa determinante noche de borrachera en la que decidí -con tu ayuda - tomar este rumbo en mi vida.

28 de marzo de 2009

En estos últimos días me están ocurriendo cosas tan asombrosas (al final, será cierto que podré escribir un libro con mis experiencias) que ni yo misma soy capaz de asimilarlo. Siempre me he considerado una persona con suerte por muy diversas razones, pero actualmente siento que la alegría desborda los poros de mi cuerpo (¡quizás sean las feromonas!).

RIO DULCE - LIVINGSTON (GUATEMALA)


26 de marzo de 2008

Rio Dulce resultó ser mucho menos interesante de lo que pensaba, sin embargo, el trayecto en barco desde el pueblo hasta Livingston era precioso. Hasta me pareció poco pagar los 125 quetzales para realizar el trayecto y ver esos lindos paisajes. Llegué a Livingston al mediodía y, tan pronto desembarqué supe que me iba a gustar estar ahí. Conoci a un alemán que me enseñó el Hotel African Palace (el nombre ya dice en que ambiente vivía) y por la noche me llevó a oir musica en vivo. Fue tan lindo ver las niñas bailando con esa gracia natural que tienen... Pero lo más curioso de noche tuvo lugar ya de madrugada, cuando me ofrecieron hacer trenzas africanas y, esta vez, no supe decir que no. Cuando volví al Hotel no pude dejar de hacerme fotos en el espejo para poder acostumbrarme a mi nueva imagen. Sin embargo, debo reconocer que me encanta.


Al dia siguiente, aún contenta por mi nueva imagen, hice la excursión a Playa Blanca (según la guía Lonely la mejor playa de la zona, pero que resultó estar en el territorio de Belize) donde conocí a Andrey (americana de 53 años, pero que parece mucho más joven -tanto por el físico como por la mentalidad-) y estuvimos toda la mañana tomando el sol, hablando y descansando en la hamaca. Lo cierto es que estoy encontrando americanos tan encantadores que ya empiezo a tener ganas de iniciar mi segunda etapa en América. Además, presiento que va a ser muy diferente de la actual y eso me encanta. Me hizo gracia porque es la segunda persona que opina (sin yo hablar del tema) que voy a ser una buena madre (espero hacerlo, al menos, la mitad de bien que la mía). ¡Pero tranquilos que todavía no es el momento!


Por la tarde quedé con Andrey para ir a cenar y, mientras esperaba en la puerta del restaurante conocí a Josep (de Vilafranca) y fue curioso porque se le puso la piel de gallina cuando supo de dónde era. Pero la verdad es que después de tanto tiempo sin hablar en catalán cuando encuentras a alguien no puedes menos que emocionarte... Fuimos al restaurante de Maria, una mexicana encantadora que cocina de muerte y a precios baratísimos. Allí comí un plato de deliciosos camarones al ajillo y prové el típico "Tapado" de la cocina garífuna. Creo que fueron los mejores días de Guatemala (ó al menos, de momento). Me sentí como en casa.

25/3/09

FLORES (GUATEMALA)



25 de marzo de 2009

Flores resultó ser una pequeña isla, en medio del Lago de Petén Itzá, sin ningún atractivo especial, pero muy tranquilo con bonitas vistas del lago. Las ruinas de Tikal me sorprendieron más gratamente de lo que había pensado. Fue una lástima que no pude dedicarles más de 3 horas a la gran ciudad que debió ser algún día pero debía tomar el siguiente bus hacia Rio Dulce para poder llegar al destino que me habian recomendado encarecidamente. Creo que vi más animales en el recorrido de las 3 horas por las ruinas, que cuando estuve en la Selva. Sin embargo, no podia dedicarle tiempo a las dos cosas, y como los animales se mueven, preferí concentrarme en los monumentos; además realmente valían la pena.

22/3/09

BELIZE



19 - 21 de marzo de 2009

La primera idea era llegar a Bacalar para visitar la Laguna y el Cenote Azul pero, nuevamente, me salté la parada de bus llegando a Chetumal. Como a simple vista no me convenció, decidí seguir adelante... llegando a la Ciudad de Belize (porque esta vez no quise volver atrás para visitarlo). Como aún no habia viajado bastante ese día (¡Ja!) opté por tomar la última lancha para que me llevara a Cayo Caulker. Una hermosa isla en medio del Pacífico con un mundo submarino asombrosamente hermoso. Es una lástima que no tuviera una de esas cámaras sumergibles para dejar constancia de la belleza de los peces de colores, los hermosos corales, y las temerosas rayas nadando a nuestro alrededor. Hacia tiempo que no disfrutaba tanto nadando! Fueron dos días muy aprovechados, recorriendo toda la isla: claro que era fácil, ya que en total son 16 km de largo por 600 metros de ancho; observando aves que se mimificaban cuando pasabas por su lado, lagartijas saltarinas, y cangrejos gigantes. Pero lo realmente fascinante estaba en los arrecifes de coral y en su vida submarina. Alli conocí a Brian que me envitó a cenar pescado recién cogido en su casa; el menú me apetecía mucho, pero la compañía no tanto, así que decliné la invitación y fui a cenar el pescado a la barbacoa yo sola.

21 - 22 de marzo de 2009

Regresé a la Ciudad de Belize pensando que podría visitar el museo y conocer la ciudad y sus alrededores antes de marchar hacia San Ignacio, pero no contaba con que durante los fines de semana los museos estaban cerrados al estar dirigidos por el gobierno; y las excursiones a las ruinas eran extremadamente caras (aproximadamente 100 $$) tanto la de Altun Ha como las de Lamanai (tendría que haber hecho caso a Marc - vigilante Beliceño que conocí en el bus de Chetumal /Orange Walk -cuando me ofreció su casa para visitar las ruinas desde allí). Por todo ello, y a pesar de lo mucho que me gustaban los halagos de los beliceños, decidí marchar hacia el sur antes de lo previsto. En la Terminal de autobuses mientras esperaba el micro conocí a Darwin que insistió repetidamente en que nos encontráramos en San Ignacio por la noche. Me dió sus datos para que contactara con él y, aunque la tentación -en este caso- era enorme, decidí que no era la mejor manera....
22 -24 de marzo de 2009

Desde que llegué a San Ignacio y conocí a John (propietario del Hostel J&R) supe que la inseguridad que se sentía en la ciudad de Belize no iba a estar presente ahí. Como ya llegué tarde para cualquier tour, se ofreció para llevarme en coche hasta las ruinas de Cachal Pec (que, por supuesto, acepté) y me encantaron por la tranquilidad que había en la zona (sin embargo, la vuelta la hice caminando). Al volver, estuve charlando tranquilamente con él en el porche, escuchando su vida (9 hijos y visitando 26 estados de América) e historias sobre Belize. Me pasó la tarde volando y como debía madrugar para el tour ATM decidí ir a dormir pronto.


Al día siguiente desayuné muy pronto y marché preparada para visitar nuevamente una de esas misteriosas cuevas, utilizadas por los mayas espiritualmente y para dar ofrendas (humanas y materiales) a sus Dioses. Estuvimos en la cueva 3 horas y según nos comentó el guía sólo hicimos la mitad del recorrido, esquivando estalactitas y estalagmitas; sumergiéndonos de vez en cuando en las frías aguas subterráneas y escalando paredes... ¡Fue una nueva experiencia, aunque, esta vez, sin demostraciones epilépticas!


Al volver de la cueva debía decidir si visitar las ruinas Caracol ó Xunantunich y como éstas últimas las podía visitar por mi cuenta decidí tomar el bus e ir directamente. Lo cierto es que me sorprendió gratamente. Pero lo más curioso fue un efusivo saludo que me hicieron los militares al llegar al trasbordador, al principio, no supe el motivo, hasta que vi las fotos que me tomaron en las ruinas y me aclararon el porqué.

TULUM


18 - 19 de marzo de 2009

Y finalmente conseguí llegar a Tulum y a sus impresionantes ruinas con vistas al mar Caribe, pero al cerrar tan pronto el acceso (5 p.m.) aproveché para dar un paseo por la playa y tomar algunas fotos de la puesta del Sol y dejar para el día siguiente la visita al complejo.


Es cierto, que las ruinas no son las mejores que he visto, pero el entorno es precioso. Intenté alquilar unas cabañas al lado del mar con suave pavimento de arena y duchas compartidas, pero eran 5 veces más caras que mi habitación compartida con baño privado y pavimento de madera; así que no tuve que pensarlo mucho y opté por caminar un poco más para llegar al mar y disfrutar de la brisa marina. El restaurante del Hotel El Crucero era impresionantemente bueno y cuantioso por lo que cené cada día de mi estancia ahí y, después, un relajado reposo en las hamacas. Una vida muy dura!

Antes de mi partida hacia el sur de Yucatán, decidí visitar uno de los famosos cenotes de la zona (El Gran Cenote). Pero lo que yo esperaba sería una imagen increíble no fue mucho más que un bonito lugar donde nadar un rato y refrescarse del bochornoso calor de la costa; y más, después de lo que me costó llegar hasta el lugar, ya que el autobusero se limitó a decir que sí, cuando le pregunté si se pararía en el cenote, sin escuchar mi pregunta y, lamentablemente cuando me dí cuenta ya estaba a 2 km de distancia del mismo (tuve que hacer el camino de vuelta a pie).

17/3/09

ISLA DE COZUMEL





16 de marzo de 2009

Nunca hubiera imaginado que pasarme la parada de Tulúm me llevaría hasta la Isla de Cozumel, pero cuando me di cuenta de mi error, como no era cuestión de quedarme en medio de la carretera de noche y sin saber dónde ir, no dije nada y esperé hasta llegar a la civilización, que resultó ser Playa del Carmen (aún suerte que no fue Cancún). Yo, que quería evitar estos destinos plagados de americanos y resulta que me voy de cabeza.... pero ya que estaba ahí, decidí aprovechar el viaje y visitar Isla de Cozumel ya que el ferry sólo salía desde Playa del Carmen. Sea por un motivo u otro, aquí estoy, y lo cierto, es que estoy encantada de la vida (está claro que lo llevo en la sangre, porque siempre acabo visitando islas). Por supuesto, ya he conocido algunos americanos, todos encantadores, pero como mi etapa texana está próxima, he preferido salir del centro alquilando un auto que, más bien, se podría definir como reliquia mexicana, pero lo encuentro precioso...


Esta noche la pasaré cenando un delicioso pescado a la plancha y disfrutando de la brisa marina. Las playas son preciosas y aunque resulta algo cara, con tanto dólar por todos lados, vale la pena para relajarse (¡como si estuviera estresada, ja!) y disfrutar del entorno.