9/12/08

MENDOZA

8 - 10 de diciembre de 2008

Mendoza es una ciudad tranquila, llena de enormes árboles (sicomoros) a lo largo de las avenidas y con numerosas plazas que incitan al paseo y relajación. Su mayor encanto reside en los acueductos, canales y acequias que invaden toda la ciudad con las aguas fluviales y del deshielo de la cordillera de los Andes; dándole un encanto especial al entorno. Es una ciudad para pasear, realizar actividades de aventura (que yo no puedo hacer por el momento -como subir al cerro Aconcagua-) y visitar viñedos (eso sí, pero no en bicicleta como me gustaría sino en bus), pero aparte de ello, poco más tiene que ofrecer.

Esta tarde, aprovechando que me quedo otra noche más, asistiré a un tour por varias viñas de las afueras de la ciudad y, mañana al mediodía marcho hacia San Juan (después de visitar el Parque San Martín).

Son las 21:30 horas y ya de regreso al Hostel Independencia decir que me encantó la excursión, pero no tanto por lo que nos enseñaron sobre la fabricación de vinos, aceites y licores sino por la gente que conocí en el circuito. Las casualidades de la vida son tantas que a veces sorprenden en demasia (¿verdad?). Conocí a Claudia y su marido (una pareja encantadora de Campana - próximo a Buenos Aires-) con los que intentaré mantener el contacto y, con Ruth de Perú. Cuando ya nos despedíamos de la gente del micro (minibus) Ruth me dió su tarjeta profesional, con la inimaginable sorpresa de trabajar en CBRE de Lima. Me quedé sin palabras. ¡Menuda casualidad! Supongo que trabajar 8 años en la misma empresa te hace sentir que es como parte tuya, por lo que fue una gran alegría. Y teniendo en cuenta que en aproximadamente un mes, estaré en Lima, aprovecharé para contactar con ella y quedar para salir (me encanta conocer las ciudades de la mano de la gente autóctona y, quién sabe, quizás encuentre un trabajo mientras tanto).

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