23/12/08

SANTA FÉ - PARANÁ


18 - 19 de diciembre de 2008

Creo que no podría haberme llevado un mejor recuerdo del cierre de la etapa Argentina que pasando unos días en la linda casa de Libertad, en San José del Rincón (Santa Fé). Es curiosa la vida, como a partir de casualidades y despistes uno acaba conociendo a gente encantadora.

Todo empezó con esa colada que había olvidado en Córdoba y que July y Valerie debían traerme a Santa Fé. Pasé la mañana visitando la ciudad, llena de vida y hermosos edificios de la etapa colonial. Al mediodía nos citamos para tomar algo en un bar del centro, entrando en escena Libertad (argentina con perfecto conocimiento del francés al vivir en ese país durante muchos años), y como hacía un calor insoportable, nos invitó a su casa a comer y tomar un bañito en la pilota (piscina). Nuestra anfitriona nos invitó a pasar una noche con ella en su casa pero como July y Valerie habían comprado los billetes fuimos a la tarde a intentar cambiar la fecha de salida, pero no tuvimos éxito. Por las fechas que eran todos los colectivos iban llenos... así que volvimos a su casa a disfrutar de la pilota al máximo antes de la partida. Estábamos tan bien cenando la deliciosa pizza al estilo del norte de Francia (que ya había probado en Bariloche con Phillip y David) que casi se nos pasa la hora del colectivo. Tuvimos que salir corriendo, dejando la pizza a medias para llegar a tiempo al colectivo que salía en apenas 20 minutos (Libertad se tranformó en Carlos Sanz por un breve periodo, pero con éxito, llegando a tiempo a la terminal). Creo que en el fondo todos esperábamos que perdieran el colectivo (incluso ellas) ya que estábamos disfrutando de lo lindo de nuestra curiosa conversación francesa-española-argentina. Así que finalmente, volvimos Libertad y yo a su casa con la contradición de no saber si estábamos contentas o tristes de haber llegado a tiempo.

Al día siguiente, y tras la experiencia anterior fuimos nuevamente a la Terminal a buscar mi salida para el viernes noche ya que el día 20 debía coger un avión con destino a Chile. Lo compré sin problemas y regresamos a la casa a disfrutar de un día relajado de sol y pilota. Al mediodía comimos un delicioso pescado frito (que cocinó nuevamente Libertad - porque poco podía hacer yo ante una cocinera profesional que tenía su propia programa de cocina en argentina-) y por la tarde visitamos Paraná. Aprovechando que ella debía realizar unas gestiones allá, paseé por el centro y terminamos tomando una cerveza en el Paseo Marítimo, mientras el resto de los habitantes hacían ejercicio por la costanera. Fue un hermoso día con un magnífico final, hasta que se me terminó mi sueño rosa y volví a la cruda realidad de la vida mochilera. A las 1:00 horas tomaba el colectivo hacia Buenos Aires. ¡Me he convertido en una experta en dormir en colectivos, no hay postura que se me resista!

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