15 de diciembre de 2008
Después de 21 horas de autobús llegué a Iguazú (salí el día 14 a las 12:30 horas, llegando a las 9:30 de las mañana del día siguiente). Hubo un cambio en la fisonomía del paisaje, pero principalmente en la climatología, pasó de ser seco y despejado a niebla y una humedad insoportable. Lo cierto es que ahora escribo en Internet porque es el único sitio donde se está fresquito. Menos mal que el Hostel Cataratas Iguazú tiene piscina y nos permite refrescarnos de vez en cuando. Por cierto, ¿a qué no sabéis a quién vi hoy? Mientras comía pasta en este pequeño pueblo, vi entrar a un argentino con cierto aire a médico, y sí, resultó ser el actor que hace de médico argentino en Hospital Central. ¡Menuda casualidad! Estuvimos hablando y resulta que está de vacaciones (estuve a punto de enseñarle el pie, pero entonces recordé que sólo era un actor. ¡Ja!)

Hoy creo que me dedicaré a relajarme y descansar. Para mañana he contratado la Gran Aventura (que combina 4x4, navegación en barca por debajo de la cascada, treking,... ). Estaba pensando en ir, hoy, al lado brasileño pero me da cierta pereza tener que hacer cambios de autobuses y caminar con este calor. ¡Con mañana ya tengo suficiente!
16 de diciembre de 2008
¡Qué pasada! Debo reconocer que no tengo palabras para describir la impresión que suponen esas inmensas e indescriptibles cataratas. Hice un montón de fotos, pero el único problema es que sigo sin encontrar batería para la cámara (espero tener más suerte en Buenos Aires). Al lado brasileño por descontado que ya no voy. Después de vivirlas desde dentro quién se va a ver una postal a lo lejos. El resto de actividades (Mina Wanda y Colonia Jesuíta, .... ) no son más que intentos desesperados de mantener al turista, y cómo ya he gastado bastante en este país, he decidido poner rumbo hacia Buenos Aires (pasando antes por Santa Fé para recuperar la ropa que olvidé en Córdoba, ¿qué raro, no?).
Después de 21 horas de autobús llegué a Iguazú (salí el día 14 a las 12:30 horas, llegando a las 9:30 de las mañana del día siguiente). Hubo un cambio en la fisonomía del paisaje, pero principalmente en la climatología, pasó de ser seco y despejado a niebla y una humedad insoportable. Lo cierto es que ahora escribo en Internet porque es el único sitio donde se está fresquito. Menos mal que el Hostel Cataratas Iguazú tiene piscina y nos permite refrescarnos de vez en cuando. Por cierto, ¿a qué no sabéis a quién vi hoy? Mientras comía pasta en este pequeño pueblo, vi entrar a un argentino con cierto aire a médico, y sí, resultó ser el actor que hace de médico argentino en Hospital Central. ¡Menuda casualidad! Estuvimos hablando y resulta que está de vacaciones (estuve a punto de enseñarle el pie, pero entonces recordé que sólo era un actor. ¡Ja!)
Hoy creo que me dedicaré a relajarme y descansar. Para mañana he contratado la Gran Aventura (que combina 4x4, navegación en barca por debajo de la cascada, treking,... ). Estaba pensando en ir, hoy, al lado brasileño pero me da cierta pereza tener que hacer cambios de autobuses y caminar con este calor. ¡Con mañana ya tengo suficiente!
¡Qué pasada! Debo reconocer que no tengo palabras para describir la impresión que suponen esas inmensas e indescriptibles cataratas. Hice un montón de fotos, pero el único problema es que sigo sin encontrar batería para la cámara (espero tener más suerte en Buenos Aires). Al lado brasileño por descontado que ya no voy. Después de vivirlas desde dentro quién se va a ver una postal a lo lejos. El resto de actividades (Mina Wanda y Colonia Jesuíta, .... ) no son más que intentos desesperados de mantener al turista, y cómo ya he gastado bastante en este país, he decidido poner rumbo hacia Buenos Aires (pasando antes por Santa Fé para recuperar la ropa que olvidé en Córdoba, ¿qué raro, no?).
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