20 de febrero - 21 de febrero de 2009
La excursión por El Valle Sagrado estuvo bien pero nada comparado con las impresionantes vistas desde el Waynapichu de la impresionante ciudadela del Machu Picchu. Así y todo las ruinas de Pisac y Ollantaytambo bien se merecen una visita porque son igualmente impresionantes y el entorno en el Valle es precioso con sus colores verdes y azul.
La excursión por El Valle Sagrado estuvo bien pero nada comparado con las impresionantes vistas desde el Waynapichu de la impresionante ciudadela del Machu Picchu. Así y todo las ruinas de Pisac y Ollantaytambo bien se merecen una visita porque son igualmente impresionantes y el entorno en el Valle es precioso con sus colores verdes y azul.
Sin embargo, el Machu Picchu se ha ganado el nombramiento de Maravilla del Mundo por su mística ubicación y conservación de una civilización similar a la romana. Valía la pena levantarse a las 4:00 de la madrugada para hacer el recorrido a pie en la oscuridad desde Aguas Calientes (donde pasé la noche) hasta la cima del Machu Picchu (1,15 horas de subida) y Waynapichu (sólo 1 hora más de subida) para poder observar esas vistas y sentir la espiritualidad del lugar, con esos enormes cerros a su alrededor que impedían la llegada de los enemigos. Se mantuvo en silencio muchos años después de su abandono por la civilización Inka, conocida sólo por campesinos del lugar, hasta que el norteamericano Hiram Bingham a cambio de unos soles redescubrió el lugar. Y hoy, podemos admirar y conocer algo más sobre esa cultura Inka que fascina y que no deja indiferente a todos aquellos que la visitan.
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