9/2/09

REGRESO A LIMA

6 de febrero - 9 de febrero de 2009

Regresar a Lima, fue, en cierta manera, como un alivio (hizo tanto calor en la selva que se agradecía el cambio). Volví a alojarme en el Hotel Zaguán y aproveché el sábado por la mañana para hacer gestiones (ya sabéis, las típicas cosas del viajero: la colada, ir a buscar dinero y buscar pasajes para el siguiente destino). A la tarde quedamos Ruth, Carol y yo para salir un rato por el distrito Barranco - precioso y encantador municipio con edificios coloniales impresionantes, al más puro estilo bohemio - e ir a cenar extraordinariamente bien en un restaurante, el Chala, cerca del puente de los suspiros (no, no me fui a Venecia). Era la festividad del pisco sour y tomamos más de lo médicamente aconsejable; menos mal que es una vez al año (el primer sábado de febrero). El domingo, Carol (Ruth tenía un bautizo) se ofreció a llevarme a ver las ruinas de Pachacámac - que me encantaron - y aprovechando que me habían hablado tanto de Asia (zona comercial y costera a 97 km de Lima donde veraniegan todos los ricos de la ciudad en sus condominios con sus respectivas playas privadas) fuimos a comer en un Chifa, es decir, un chino al estilo peruano (Wantan frito con salsa tamarindo, arroz chaufa especial, pollo chi jau kai y tallarín saltado de pollo). Pero no sin antes tomar un helado de lúcuma en el Ovni, a mitad de camino, en una zona donde se dice han divisado objetos no identificados (yo no vi ninguno, pero si vi a ETE y algunas fotos de hombrecitos verdes mirándome con sus grandes ojos opacos). A la vuelta queríamos pararnos a tomar el sol un rato pero el tiempo decidió que no era una buena idea, así regresamos a Lima para ir a ver el espectáculo de fuentes más grande del mundo. ¡una maravilla!





Y hoy, lunes, aprovecho para escribir un rato antes de tomar el avión hacia Arequipa, donde iniciaré el último tramo por Perú.

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